1925, año del bicentenario

Texto presentado por el concejal Calixto Lassaga ante el H. Concejo Deliberante de Rosario para sustentar su propuesta de celebrar el 27 de febrero de 1925 como día del 2do centenario de Rosario

Quizás todavía bajo el influjo de los festejos del bicentenario de la nación argentina (1910) y de la Provincia de Santa Fe (en 1915), después de los muy austeros festejos por el centenario de Rosario como “villa” (1923), el concejal de la ciudad de Rosario propuso que el 27 de febrero de 1925 se conmemorara el segundo centenario de su ciudad.

¿Quién era el concejal en cuestión?

Calixto Anacleto Lassaga nació en Rosario en 1857 y fue el sexto hijo de un matrimonio que pertenecía a lo más granado de la sociedad local. Su nombre de pila se repetía en su familia: así se llamaba su padre que, junto con su madre Agustina Carbonel, nombraron “Calixto” su tercer hijo –fallecido a los 8 meses de nacido– y también llevó este nombre uno de los hijos de su hermano mayor, Daniel Almanzor.

Comenzó Derecho en la Escuela de Derecho de Rosario y se graduó en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como profesor de Geografía e Historia en el Nacional 1 de Rosario y militó en la Unión Cívica. Durante el gobierno de Mariano Candioti fue vocal de la Cámara de Apelaciones de Rosario y, en 1900, presidió la Cámara de Apelaciones de Rosario en 1900. El gobernador Pedro Antonio Echagüe (1906-1910) no nombró ministro provincial de Gobierno, Justicia y Culto y en 1907 fue convencional para la reforma de la Constitución. Diputado nacional entre 1910 y 1914, Lassaga presidió también el Colegio de Abogados de Rosario (1917). Presidió el Instituto Nacional Sanmartiniano y escribió numerosos artículos reunidos en el “Libro de Oro”, con el que sus amigos conmemoraron los 90 años de su nacimiento. En 1933 fue el primero en proponer que se celebrara “el día de la bandera”.

Entre 1923 y 1924 fue miembro del Concejo Deliberante de Rosario por primera vez. En 1924, bajo la intendencia de Emilio Cardarelli –un abogado cordobés que había sido designado por el gobernador Enrique Mosca, ya que, por entonces, el cargo de intendente no era elegido por la ciudadanía rosarina–, Lassaga propuso que el 27 de febrero de 1925 se conmemorara el segundo centenario de la ciudad de Rosario.

Lassaga sostuvo la necesidad de esa celebración aunque reconociera que no pudo encontrar documentación que la acredite. Aunque había propuesto el 27 de febrero –para unir el bicentenario con otra fecha importante en la historia de la ciudad, la del primer izamiento de la bandera– cuestiones de calendario (su propuesta había sido presentada muy tarde en 1924–, la celebración terminó desplazándose a un período de varios días, entre el 4 y el 14 de octubre, coincidiendo finalmente con el calendario religioso, que celebra el 7 de octubre el día de la virgen del Rosario.

En ese momento, Rosario era una pujante ciudad que comenzaba a eclipsar económicamente a Santa Fe, aunque no tenía pergaminos para oponerle: a falta de una fundación, sus orígenes navegaban en una bruma entre algunos mitos y unas pocas certezas. Si bien nadie en la ciudad renegaba de las duras batallas ganadas contra los diferentes centralismos (y esto es en los hechos, porque en cuestiones de derecho, su autonomía tanto como la de su puerto y su aduana habían sido siempre duramente sancionadas), encontrar algo más que un mito de origen pareció necesario.

Como ha escrito Diego Roldán, su “reconstrucción histórica se orientaba a colmar una necesidad social” y su proyecto tenía más “espíritu festivo que rigor historiográfico”. Según este historiador, durante la preparación de los festejos se barajaron, además de la fecha del 27 de febrero, otras menos impactantes, pero también significativas: la del primer bautismo celebrado por un cura en el rosario (7 de mayo), el primer casamiento (7 de septiembre), o las más complicadas: 2 de diciembre –que había dado lugar al centenario de la declaración de “Ilustre y Fiel Villa”– o el 5 de agosto –día en que, durante el año 1854, Rosario había recibido efectivamente el título de ciudad–.

La pasión de Lassaga por la Historia no alcanzó de todos modos para que hiciera la investigación por mano propia. El por entonces presidente de la Junta de Historia y Numismática Americana (lo que hoy es la Academia Nacional de la Historia) filial Rosario no fue a Santa Fe personalmente a buscar los documentos que permitieran acreditar una supuesta fundación a manos de Francisco Godoy en 1725, sino que encargó copias de los documentos al director del Archivo Histórico de Santa Fe, Félix Barreto.

Lassaga se había basado en algunas consideraciones de Pedro Tuella y Mompesar, pero la documentación que debía respaldar su posición no apareció. Por una parte, es posible que haya errado el archivo donde envió a buscarlas (algo inexplicable a sabiendas de todo lo que Manuel Cervera había expuesto y publicado entre 1907 y 1909 sobre el fondo que obraba en los tribunales santafesinos, trabajo que Lassaga conocía bien). Por la otra, es posible que esa documentación, toda vez que era supuesta, no existiese en ningún otro.

Después del período que nos interesa, por su iniciativa en el Concejo, Lassaga volvió a ser concejal rosarino (1929-1932) y fue designado intendente entre los días 15 de febrero al 6 de marzo, y 3 de julio al 27 de diciembre de 1939.

Darío G. Barriera y Pablo E. Suárez

PROYECTO Y FUNDAMENTOS DEL Dr. CALIXTO LASSAGA

Orden del día Nº 1 del 11 de Marzo de 1924

Para saber más:

Sobre Calixto Lassaga, su iniciativa y las familias rosarinas de su época, consúltese Los Carbonel: un linaje comprometido con Rosario

El texto de Diego Roldán sobre la celebración del bicentenario está incluido en Instituciones, gobierno y territorio. Rosario, de la capilla al municipio (1725-1930), coordinado por Darío G. Barriera.